Dimas Pedroza, un sonero de calle

Publicado el 16 de octubre de 2010

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Dimas Pedroza, un sonero de calle

> Cocolía, composición de Mon Rivera, lo catapultó al estrellato con Federico y su Combo

Ángel Méndez


Dimas José Pedroza Martínez, así fue bautizado a los pocos días de haber nacido en la Maternidad Concepción Palacios, donde llegan al mundo la mayoría de los caraqueños, pero en su partida de nacimiento el registro colocó “niño trigueño, nacido el 12 de agosto de 1943 en la Quebrada de Caraballo, parroquia San José”. “En total fuimos ocho hermanos. Crecí en la Quebrada de Caraballo, deambulando por sus calles
junto con los hermanos Quintana, “Tabaco” y Crucito; escuchando los éxitos del momento. Era la época de Celia Cruz, Daniel Santos, José Luis Moneró, Bienvenido Granda “Paltosote” y Celio González, ése era mi cantante preferido. Yo lo escuchaba con mucha atención e intentaba imitar sus tonalidades, luego ensayaba las canciones con los panas de la esquina, los muchachos del barrio…”
Cuenta Dimas que gracias a su voz hizo algunos “levantes”, porque a las muchachas les gustaba como cantaba. El hombre, aun hoy, es todo un Tenorio, con siete hijos y 13 nietos. Más tarde entró a formar parte de un grupo donde el tres predominaba. Por ese entonces era un lujo estar en una banda con metales. “Se llamaba ‘Rodolfo y sus cometas’; luego vino la milicia y me reclutó. Me tocó irme al cuartel y allí me las arreglé para cantar en el Casino de los Oficiales, lo que me valía estar de permiso casi siempre.
Cantaba las canciones de Felipe Pirela: Quisquella, Por la vuelta, Puerto Cabello y todas ésas. Fue una época sabrosa y de mucha experiencia.
Allí aprendí lo que más tarde desarrollé como profesional”. Carlín Rodríguez, su amigo de toda la vida, cuenta que fue él quien lo llevó a hacer una audición con Federico Betancourt, quien estaba “armando en forma”
el Combo. Un ensayo de prueba en Radiodifusora Venezuela que cumplió a cabalidad. Luego vendría la grabación del número que lo convertiría en uno de los cantantes más populares del momento: Cocolía.
“Con Federal he pasado buena parte de mi vida. Para él sólo tengo agradecimiento, aunque no se lo diga, pero buena es esta entrevista para expresarlo públicamente. Si mal no recuerdo la dirección de ese número, propiedad de Mon Rivera, estuvo a cargo de Jaime González, quien trabajaba para El Palacio de la Música. El rollo es que con Federico ya llevo como 40 años. Ahora metemos mano, Carlín y yo, con Federiquito y su Magia Caribeña. La saga continúa, somos como los inmortales, jeje…”.

RUMBo a PUERto RiCo
El Combo, como lo ha señalado el propio Federico, tuvo sus altas y sus bajas. Allí, Dimas tuvo la oportunidad de alternar con los grandes de la época, haciendo los coros de quienes en ese momento se perfilaban como luminarias de la salsa. El boom había estallado y Fania copaba el escenario. Dimas se limitaba a observar y a compartir con quienes arribaban al país, entre ellos el mismísimo Celio González y Justo Betancourt. “Cuando Justo vino con Borincuba yo hice los coros en las giras. Siempre me llamaba para hacerlo y un buen día me habló de incluirme voz en una producción, y así ocurrió”.
Fue en las oficinas de Swing Latino donde se concretó el viaje del sonero de San José hacia Puerto Rico. Luego de una llamada, Dimas voló a San Juan y grabó dos números al lado de Justo y del otro cantante que estaba a punto de dejarla orquesta: Tito Rojas. “Grabé en el penúltimo LP que grabara Borincuba, porque Justo se cansó de lidiar con los músicos.
Esa decisión la tomó aquí, en Venezuela, en la última gira que hizocon la orquesta, donde también lo acompañé. Fue una gran experiencia, sin lugar a dudas”.
—¿Qué pasó luego?
—Mira, el trabajo con Justo me abrió algunas puertas. “Tabaco” se iba de gira para Nica- ragua, al Festival de Salsa Latinoamérica y del Caribe y me fui con él. Luego de Nicaragua pasamos a Panamá. Posteriormente grabó con Los Kenyas, de Ray Pérez, con Rafa Galindo y Victor Pérez hasta que decido probar suerte con mi propia agrupación, la Orquesta Alegría. Lamentablemente no pasó nada. La salsa había decaído un poco y creo que faltó promoción. Después de eso he trabajado en infinidad de coros y ahora que estoy, una vez más, con Federico”.

la oRQUEsta alEgRÍa Fue El Palacio de la Música, la misma compañía disquera que lanzara el LP Llegó la Salsa, de Federico Betancourt y su Combo Latino, la que grabó el único disco que tiene el salsero como director. Fueron ocho números bien movidos los que conformaban el acetato, algunos bastante conocidos como A primera vista, éxito del gran sonero cubano Cheíto Fernández. Figuran otros no menos famosos como Babarana coco, Los velorios, Embriágame, La vieja Ramona, Del mismo barrio, Cielito lindo y Las flores.
Para esta producción, Dimas convocó un selecto grupo de músicos venezolanos que garantizaban el éxito
del disco, entre ellos el trompetista de La Salsa Mayor, Henry Camba y el trombonista Mauricio Silva, pero nada pasó. Por lo pronto, el hombre se mantiene activo, resucitando con Federico y Carlín los éxitos del ayer.

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